Sistemas de gestión de calidad, una visión a largo plazo

Se adjudican premios a aquellas compañías que alcanzan los estándares del sistema de calidad internacional y destacan en la implementación de dichos estándares, y muchas compañías viven con el miedo de perder a sus clientes si no consiguen esos premios.

Los auténticos expertos en llevar la calidad a su máximo, y hacer de ello una filosofía empresarial son los japoneses. El secreto económico del éxito japonés es el kaizen, que significa la implacable persecución de graduales mejoras en la calidad, sacando el máximo partido de los recursos existentes. Otra palabra japonesa a tener en cuenta es el kairoy ,”mejorar gastando dinero”. Sólo cuando no se puedan obtener más mejoras se ha de aplicar kairoy.

Los sistemas de calidad deberían permitir a las compañías mantener el control, crear estabilidad, posibilidad de previsión y capacidad; los sistemas de calidad han de cambiar, conforme cambia la empresa, bajo condiciones controladas y no mediante aproximaciones de acierto y error.

La persecución de la calidad es una inversión a largo plazo, y no se la puede equiparar a una mejora financiera.

El propósito es permitir a las empresas conseguir, mantener y mejorar la calidad. La calidad no es una cuestión de suerte, tiene que ser dirigida. Los sistemas de calidad pueden dirigirse a una de las metas de calidad o a todas ellas, y puede ser tan pequeños o grandes como se deseen. Pueden ser específicos de un proyecto, o pueden estar limitados al control de calidad, estos es, a mantener los estándares más que a mejorarlos.

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