Las PYMEs en España y Europa

En España, existe una gran distribución sectorial de las pequeñas y medianas empresas, concentrándose de manera intersiva en los sectores cuyas empresas suelen ser de menor tamaño.

Algunos elementos que España ha de mejorar en relación a sus socios europeos son: el espíritu empresarial, la capacidad de respuesta con y por parte de la Administración, la contratación pública y las ayudas estatales, el acceso a la financiación, la innovación y la internacionalización.

El poco espíritu emprendedor de los españoles es bastante preocupante, ya que tan solo el 22% de los españoles cree que se va a convertir en propietario de un negocio en los próximos 3 años. Ellos alegan que es por las dificultades del acceso a la financiación; el coste del crédito para pequeñas empresas (para préstamos inferiores a 1 millón de euros) supera en un 40% el coste para empresas más grandes.

Abrir una empresa en este país, llevaba 3 veces más tiempo y es 3 veces más cara que la media europea. Para intentar paliar esta situación se han elaborado leyes que simplifican los procedimientos de puesta en marcha de una empresa, contemplando la posibilidad de realizarlos vía electrónica y telemática.

La proporción de ayudas estatales que reciben las PYMES es muy pequeña, y además son frecuentes los retrasos por parte de las autoridades públicas en el pago de las facturas a sus proveedores.

La innovación está por debajo de la media europea, habiendo menos probabilidades de que nuestras PYMES introduzcan innovaciones y colaboren entre sí.

En cuanto a la internacionalización parece ser que es más lenta que en otros países, probablemente por la mayor burocratización.

Nuestras empresas pueden mejorar, y mucho, a pesar de la crisis deben hacer un esfuerzo por ponerse al día con el resto de países de Europa.