El factoring o factoraje

Si el confirming se encarga de la gestión de pago de proveedores, el factoring se ocupa de la gestión de clientes.

La definición de factoring sería algo así como: “ la prestación de un conjunto de servicios administrativos y financieros, que se realizan mediante la cesión de créditos comerciales (normalmente a corto plazo), con origen en la prestación de y/o entrega de bienes, con independencia de la forma en la que se encuentren documentados (recibos, facturas…)”.

El fabricante o distribuidor, la empresa, (cedente), cede los créditos que ostenta ante terceros (deudores) de forma irrevocable al a entidad de factoring (factor), para que como nuevo propietario, los gestione y cobre.

En función de la cesión o no del riesgo, se distingue entre:

Factoring sin recurso: la entidad de factoring (factor) adquiere el crédito con el riesgo de insolvencia y se libera al cedente de la responsabilidad por el posible impago del deudor.

Factoring con recurso: si el deudor no paga, la empresa cedente tendrá que pagar al factor.

La remuneración que percibe el factor se compone de dos elementos. Por una parte, la comisión de factoraje, que es un % sobre el importe total de la factura (IVA incluido) y se paga en el momento de la cesión. Por otra, el tipo de interés, que va en función del coste bancario y el plazo de financiación, (MIBOR o EURIBOR más un diferencial pactado).

A pesar del coste, el factoring o factoraje, incorpora evidentes ventajas: el incremento de la eficiencia en los cobros, un incremento de flujo de tesorería y la disminución de gastos de oficina y comunicaciones.

Aunque sin duda, la ventaja más significativa es el “efecto maquillaje del balance”, puesto que para la empresa cedente disminuye el importe de la cuenta de deudores y se incrementa el saldo de tesorería, por las cuentas anticipadas y cubiertas. De este modo, mejoran considerablemente los ratios de endeudamiento, y la imagen de cara al exterior de la empresa es más sólida. También supone acceso a financiación a tipos de interés razonables, ya que para acceder a la financiación se suelen analizar los ratios de endeudamiento.

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