Proteger a los pequeños, una obligación de todos

La obtención de recursos a largo plazo constituye un problema para las pequeñas y medianas empresas. Además, el problema es doble: por una parte, no disponen de recursos financieros a su alcance, y por otra, aunque existan recursos, las pymes no pueden acceder a ellos por falta de garantías.

Debido a esta problemática, tanto instituciones públicas como privadas se han puesto manos a la obra, para intentar ofrecer alternativas de financiación apetecibles, y no excesivamente caras. No todas las pymes son iguales, por tanto, aunque se tienda a generalizar, la opción más adecuada para cada empresa ha de ser buscada de forma individual, teniendo en cuenta las características propias, el entorno geográfico… La conclusión que podemos extraer es que no todas las empresas han de financiarse igual, sencillamente porque cada empresa es diferente.

Se debe mencionar que si bien hay instrumentos financieros con coste explícito (en casi todos los casos calculables) y que hay que tener en mente, hay también un coste de oportunidad, sobre todo en los de carácter privado, ya que no se puede acceder a todos a la vez.

Desde el Estado, los ayuntamientos y diputaciones, y la propia Unión Europea, se ofertan ayudas para pymes. De este modo, no sólo reconocen su problema, sino que intentan hacerlas prosperar. Es lógico, teniendo en cuenta que conforman un alto porcentaje del entretejido empresarial. Además intentan proteger al “pez chico”, para que no sean devorados por los “peces grandes”, o al menos no con tanta facilidad.

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