TQM significa mucho más que querer…

La Gestión de la Calidad Total (TQM), es una filosofía empresarial que se basa en la búsqueda de la satisfacción del cliente. Implica una actitud por parte de toda la compañía orientada a proporcionar valor al producto o servicio destinado al consumidor.

Los orígenes de la TQM datan de los años 50, cuando un grupo de expertos, encabezado por W. Edwards Deming, introdujo este concepto. En un principio se basó en el control de la calidad en los procesos productivos, a través del uso de técnicas estadísticas y en la posterior toma de medidas de control para la reducción de las desviaciones. Actualmente la TQM, se considera como una parte integrante de la estrategia empresarial que aporta nuevos horizontes a los encargados de la búsqueda de la ventaja competitiva. Ahora se considera la calidad no tan solo como una cualidad inherente a cualquier producto o servicio con el que se comercie, sino que también se ve como una forma de enfocar la gestión empresarial.

El proceso de implantación de la TQM se puede resumir como un modelo de 10 factores:
1. Liderazgo/compromiso de la dirección.
2. Adopción de la filosofía.
3. Implicación de los clientes (externos/internos)
4. Implicación de proveedores.
5. Organización abierta y flexible.
6. Formación /Entrenamiento.
7. Delegación de poder.
8. Benchmarking: compararse con el líder.
9. Mejora de procesos.
10. Mentalidad “cero defectos”.

Existen más sistemas de gestión de calidad, de hecho habrá tantos como empresas que los empleen. Cada compañía ha de buscar el que mejor se adapta a sus necesidades, bien financieras, temporales o circunstanciales.

No son unos mejores que los otros, son simplemente diferentes.

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