Agencias de calificación o rating

En los últimos años, las agencias de calificación o rating han sido objeto de polémica, y culpabilizadas en gran parte de la especulación y los desastres financieros. Pero son ¿verdugos o víctimas?

Las agencias de calificación crediticia desempeñan un papel clave en los mercados financieros, ya que ayudan a reducir la asimetría de información entre prestamistas e inversionistas, y emisores. Debido a la globalización financiera, su poder se ha extendido aún más, incluso se precisa de ellas, para realizar operaciones financieras, como así se refleja en la normativa Basilea II (Normativa emitida por el “Banco de Bancos” el BIS, Bank for International Settlements).

Las calificaciones van desde AAA,AA,A, BBB, BB, B, CCC (default) . Los signos “+” y “-“ se añaden para expresar posibles expectativas. AAA supone que los riesgos son mínimos, mientras que cuando nos acercamos a la C, el default (que el emisor no vaya a poder pagar, suspensión de pagos) se hace más evidente.

Lo más importante no es observar que calificación crediticia tiene esta deuda de éste banco, sino prestar atención a la matriz de transiciones, en la que se reflejan las probabilidades de que en el siguiente período, mantengan la misma calificación.

Existen sólo tres agencias reconocidas mundialmente que son: Moody’s, Standard&Poor’s Y Fitch. Hay quien considera que es un oligopolio, y quizás no estén del todo equivocados. Son muy pocas y tienen mucho poder.
Una última reflexión, en estas agencias trabajan humanos, que como tales, cometen errores, así que la información que proporcionen, es una “ayuda”, no una sentencia de muerte.

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